Año 1 Vol. 1 Num. 4
Existen en el mundo muchas injusticias, y para la gran mayoría de la población mundial la mera supervivencia no es fácil. Hay sin embargo gente que llega más allá de esto, y se levanta día con día no sólo a enfrentar un enemigo que en muchos casos va a salir victorioso; si no a luchar por lograr ser aceptado, entendido y socorrido para poder llevar una vida lo más normal posible.
Imagínalo, llevas una vida normal, y un mal día te enteras que “algo” esta en ti y que va a permanecer allí, que tal vez un día se le antoje comenzar a dañarte y que cuando lo haga vas a ser una persona muy, muy frágil que podría terminar sus días en la cama de un hospital lleno de enfermedades, (aunque con una sola bastaría si te hallases en esa situación).
Ahora echemos un vistazo al mundo real, veamos los datos disponibles sobre el asunto:
Así están las cosas, supongo que a estas alturas ya sabes de lo que estamos hablando, es una enfermedad contagiosa, causada por un virus, que como habrás visto puede afectar a cualquier persona, incluyendo chamacos que aún no nacen. Lo curioso de esto, es que el mayor escándalo que jamas se ha hecho al respecto no ha sido por la cantidad de gente que ha matado, o por que sea tan difícil de erradicar, lo que atrae la atención de mucha gente, es el contexto en el que se presenta, está tan satanizada que muchos prefieren hacer como que no se enteran, para muchos otros es algo casi irreal (-a mi nunca me pasaría- ¡JA!), y por lo tanto no le dan la importancia que debieran, esos son los menos errados, los peores, son los que ven a la enfermedad como una amenaza terrible, los que dejándose llevar por sus miedos, se dedican a atacar a los que la padecen, a emitir juicios injustos y equivocados al respecto.
La situación descrita arriba, es a la que se enfrentan millones de personas en el mundo, el padecer la enfermedad o sólo ser portador ha de guardarse en secreto, a menos que se desee ser víctima de múltiples injusticias. Desde que se identificó la enfermedad hace ya 20 años, el enfoque de la sociedad fue el de repulsión a los que la padecían; hoy en día, a pesar de los grandes avances en derechos humanos, las cosas no han cambiado mucho; basta ver como mira la gente a los chicos que reparten información en el tren subterráneo mientras declaran que trabajan en beneficio de gente infectada.
Es tonto, y quizá mi juicio moleste a muchos, incluyendo a no pocos portadores, el SIDA es una enfermedad que no tiene razón de ser, no es como el cáncer que te da sin siquiera pedirte permiso, o como las enfermedades que se aprovechan de tus debilidades; no, el llamado “mal del siglo” se puede prevenir, la prevención es posible tan sólo con que cada uno de nosotros lo queramos. Gran parte de los infectados contraen el virus por practicas sexuales inseguras -¡oh, la calentura! como dicen las abuelas- y no sólo los homosexuales las llevan a cabo, es un hecho que en muchos países del tercer mundo, gran parte de los infectados son hombres que sostienen relaciones heterosexuales sin protección alguna; y peor aún muchas mujeres son contagiadas por sus “santos” maridos que sabrá Dios dónde “cogieron” la enfermedad. Existen casos lamentables y extremos, como algunos grupos africanos que creen se van a curar si tienen relaciones con mujeres vírgenes ¿ahora entiendes por qué se infectan menores de edad por aquellos rumbos?
Todo se centra en eso, los mismos tabúes de hace siglos son causantes de que la gente no hable (pobre del mocoso que le pregunte a sus padres sobre sexo), no se informe, lo esconda y de esta forma perpetuamos la ignorancia, por favor niños pónganse un condón, hey señor: ya no engañe a su mujer, o ¿para qué sigue con ella? Si, si el sexo es bien rico, pero como todo en esta vida tiene un precio y tan sólo con usar un pedazo de látex puedes prevenir que tu vida se convierta en un infierno. Claro que hay otras formas de transmisión, pero a final de cuentas la madre que contagió al niño no lo adquirió de su madre, porque habría sabido el riesgo de tener un chamaco, entonces tenemos que o fue de ella o fue del compañero de travesuras. Y la transfusión es un riesgo mínimo. Eso no es todo, hay otra forma más de transmisión, y que esta tomando fuerzas por que ataca a un tipo de población muy sensible, los adictos a las drogas. Expliquémosle a alguien que está cometiendo una cierta forma de suicidio, que no comparta jeringas porque puede adquirir una enfermedad muy peligrosa. La noticia es que en América del norte buena parte del contagio hoy en día es por adicciones.
Como te darás cuenta el asunto no es cosa de juegos, y tu puedes contagiarte por una mala decisión, si decides no cuidarte por que tu vida te importa un cacahuate, entonces piensa que aquellos que puedas dañar van a enfrentar una vida muy difícil. Los millones de niños infectados son el claro ejemplo de las consecuencias de la ignorancia o el desinterés. Las amas de casa contagiadas gritan lo injusto de la situación. Los millones de africanos que portan el virus o padecen la enfermedad nos abren los ojos a lo absurdo de la situación. No es fácil cambiar las cosas, y tal vez estemos muy ocupados resolviendo nuestros propios problemas como para iniciar una lucha personal contra el SIDA en el mundo, pero tanto tu como este servidor podemos hacer algo que considero realmente útil, no es gran cosa tal vez pero con seguridad será agradecido, cuando nos enfrentemos a un portador, seamos humanos con él, NO HAY QUE RECHAZARLO, la discriminación es una de las peores idioteces de los hombres, y ante alguien que está pasando por una situación tan difícil lo menos que se debe hacer es prestar ayuda, y muchas veces con el trato común basta, qué mejor aún si te atreves a convertirte en amigo, confidente, ayuda, consuelo, digo, mínimo a dar un abrazo. La soledad no es grata a nadie cuando es impuesta y ser aislado por miedo es cruel y estúpido; hay un ser humano lleno de posibilidades en cada uno de nosotros, con todas nuestras heridas podemos seguir, el padecer una enfermedad no nos impide continuar adelante. Si muchos de los que están infectados deciden seguir adelante, luchando contra el virus, haciendo de cada día un nuevo triunfo, llenándose de ánimos e hinchando de orgullo a los suyos, ningún pobre diablo como los que lo tenemos todo, puede llegar a meterles el pie, antes bien hay que aprender de ellos, y gozar cada día como si fuera el último.