Encontré en DigiZen: Un blogfesor aprendiendo un vídeo basado en un cuento de ese genial escritor que es José Saramago, bellísimo e inspirador, les recomiendo dejar que se cargue completamente y disfrutarlo completito y sin interrupciones.
¿A que el mundo puede ser lindo de vez en cuando?
La frase
13 de noviembre de 2008
¡A Desobedecer!
Por
Caedanto
Está imagen la encontre en Buenos Aries Cyberpunk, muy buena. Pero ojo, la rebeldia sin sentido, el estar en contra por el hecho de solo estarlo no lleva a nada, no a la obediencia ciega, no a la falta de crítica, no a la autoridad incuestionable. No a que nos digan que debemos hacer esos que viven pisoteando a los demas desde sus miserables escondites tras el poder y el dinero.
Si quieren saber que es rebeldia aprendan de Andrés Gómez Emilsson
El post original aquí: Obedecer no es vivir
Si quieren saber que es rebeldia aprendan de Andrés Gómez Emilsson
El post original aquí: Obedecer no es vivir
Saramago
Por
Caedanto
Leo en el Blog de Kikka un Artículo de José Saramago, duro, y conciso, no hace falta decir mas.
Kikka: Perdon por el copia-pega, pero esto merece algo más que solo enlazarlo a tu blog.
Kikka: Perdon por el copia-pega, pero esto merece algo más que solo enlazarlo a tu blog.
La historia es conocida, y, en aquellos tiempos antiguos en que la escuela se proclamaba educadora perfecta, se le enseñaba a los niños como ejemplo de la modestia y la discreción que siempre deberían acompañarnos cuando el demonio nos tentara para opinar sobre lo que no conocemos o conocemos poco y mal. Apeles podía consentir que el zapatero le apuntase un error en el calzado de la figura que había pintado, por aquello de que los zapatos eran su oficio, pero que nunca se atreviera a dar su parecer sobre, por ejemplo, la anatomía de la rodilla. En suma, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. A primera vista, Apeles tenía razón, el maestre era él, el pintor era él, la autoridad era él, mientras que el zapatero sería llamado cuando de ponerle medias suelas a un par de botas se tratase. Realmente, ¿hasta dónde vamos a llegar si cualquier persona, incluso la más ignorante de todas, se permite opinar sobre lo que no sabe? Si no tiene los estudios necesarios es preferible que se calle y deje a los sabedores la responsabilidad de tomar las decisiones más convenientes (¿para quién?). Sí, a primera vista Apeles tenía razón, pero solo a primera vista. El pintor de Felipe y de Alejandro de Macedonia, considerado un genio en su época, ignoró un aspecto importante de la cuestión: el zapatero tenía rodillas, luego, por definición, era competente en estas articulaciones, aunque fuera solo para quejarse, si ese era el caso, de los dolores que sentía. A estas alturas, el lector atento ya habrá entendido que no es de Apeles ni del zapatero de lo que se trata en estas líneas. Se trata, sí, de la gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo, hasta el punto de que no podemos escapar a la angustiosa sensación de que llegamos al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación, tras un tiempo intermedio, imposible de predecir antes de que se levanten las ruinas y se abran nuevos caminos. ¿Cómo lo hacemos? ¿Una leyenda antigua para explicar los desastres de hoy? ¿Por qué no? El zapatero somos nosotros, todos nosotros, que presenciamos, impotentes, el avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales.
¿Y Apeles? Apeles son, precisamente, los banqueros, los políticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con la complicidad de los medios de comunicación social, respondieron en los últimos 30 años, cuando tímidamente protestábamos, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría; es decir, aunque la rodilla nos doliera, no se nos permitía hablar de ella, se nos ridiculizaba, nos señalaban como reos de condena pública. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?
Y la complicidad activa de los gobiernos, ¿quién la demanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peores horas, dirá que su plan ha salvado (¿salvará?) la economía norteamericana, pero las preguntas a las que tendría que responder están en la mente de todos: ¿no sabía lo que pasaba en las lujosas salas de reunión en las que hasta el cine nos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisiones criminales sancionadas por todos los códigos penales del mundo? ¿Para qué le sirven la CIA y el FBI, además de las decenas de otros organismos de seguridad nacional que proliferan en la mal llamada democracia norteamericana, esa donde un viajero, a su entrada en el país, tendrá que entregar a la policía de turno su ordenador para que este copie el respectivo disco duro? ¿No se ha dado cuenta el señor Bush que tenía al enemigo en casa, o, por el contrario, lo sabía y no le importó?
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto de análisis, ya sea en los foros públicos o en las conciencias. No exagero. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.
Los criminales son conocidos, tienen nombre y apellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan seguros están de sí mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fáciles de sorprender. ¿Quién se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos le quedaríamos agradecidos. Sería la señal de que no todo está perdido para las personas honestas.
*Artículo del Premio Nobel difundido el viernes 17 de octubre en diversos portales internacionales.
¿Y Apeles? Apeles son, precisamente, los banqueros, los políticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con la complicidad de los medios de comunicación social, respondieron en los últimos 30 años, cuando tímidamente protestábamos, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría; es decir, aunque la rodilla nos doliera, no se nos permitía hablar de ella, se nos ridiculizaba, nos señalaban como reos de condena pública. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?
Y la complicidad activa de los gobiernos, ¿quién la demanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peores horas, dirá que su plan ha salvado (¿salvará?) la economía norteamericana, pero las preguntas a las que tendría que responder están en la mente de todos: ¿no sabía lo que pasaba en las lujosas salas de reunión en las que hasta el cine nos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisiones criminales sancionadas por todos los códigos penales del mundo? ¿Para qué le sirven la CIA y el FBI, además de las decenas de otros organismos de seguridad nacional que proliferan en la mal llamada democracia norteamericana, esa donde un viajero, a su entrada en el país, tendrá que entregar a la policía de turno su ordenador para que este copie el respectivo disco duro? ¿No se ha dado cuenta el señor Bush que tenía al enemigo en casa, o, por el contrario, lo sabía y no le importó?
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto de análisis, ya sea en los foros públicos o en las conciencias. No exagero. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.
Los criminales son conocidos, tienen nombre y apellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan seguros están de sí mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fáciles de sorprender. ¿Quién se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos le quedaríamos agradecidos. Sería la señal de que no todo está perdido para las personas honestas.
*Artículo del Premio Nobel difundido el viernes 17 de octubre en diversos portales internacionales.
31 de octubre de 2008
Televisa copia y sin verguenza
Por
Caedanto
No es un secreto que la televisión abierta en México apesta, salvo un par de canales (que comienzan a caer en las garras de lo económico-vulgar) lo que transmiten las grandes televisoras es una verdadera porquería, desde producciones propias que tratan al publico como estupidos, llenando la pantalla de vulgaridades, hasta infinidad de retransmisiones de series (extranjeras por supuesto) que si bien llegan a ser interesantes uno llega a odiar por que los directivos de programación las cortan y retransmiten cada que se les da la gana (y luego se preguntan por que preferimos bajar todo de la red).
Sin embargo Televisa no se dedica a hacer copros televisivos, se atreve a promocionarse con infinidad de eventos y revistas con la misma nula calidad. Ya me quejaba yo de que no hay ningún programa de concursos que no sea vulgar copia de los transmitidos en televisoras de otros paises, hasta las escenografias son igualitas; digo, no se si para que les den permiso de usar el nombre les exigen hacer la copia al carbón de las producciones extranjeras; pero la originalidad y el talento definitivamente son cosas que en Televisa solo conocen como adornos para sus "estrellas"
Y para prueba ¡UN BARRIL DE BOTONES! En el colmo del descaro resulta que la televisora publicó un libro de fotografías tomadas por una "talentosisima" ¿artista? donde exhiben a las mascotas, perdón "hartistas" de la empresa; y ¿que creen? que ni a la fotografa, ni a los fotografiados, ni a los editores y por supuesto a nadie involucrado le importo que la mayoría de las fotos son otra "gran producción de televisa" es decir una vulgar, chafa y miserable copia del trabajo de otros, en este caso un fotografo, este sí talentoso, llamado Mark Seliger
Les dejo unas fotos tomadas de MI BLOG TAMAÑO CARTA: TELEVISA FUSILA… donde pueden perfectamente darse cuenta de lo que la "gran televisora" es en verdad: una farsa.
La nota circula en muchos blogs, pero la original es de Mi Blog Tamaño Carta del monero Hernandez quien dice: "Como no podía creer tal cinismo, busqué en todo el libro alguna referencia al trabajo de Seliger y no encontré nada. La que se atribuye todos los honores es una tal Gabriela Saavedra, original fotógrafa que debería demandar a Mark Seliger por plagio."
Pero eso si los empresarios se rasgan las vestiduras y se acaban el papel de baño cuando hablan de la pirateria que padecen sus "estrellas". Yo les digo a esos señores que se predica con el ejemplo y que en todo caso un cd de $10 de infima calidad es apenas el mejor medio para sus "artistas" de infima calidad.
Sin embargo Televisa no se dedica a hacer copros televisivos, se atreve a promocionarse con infinidad de eventos y revistas con la misma nula calidad. Ya me quejaba yo de que no hay ningún programa de concursos que no sea vulgar copia de los transmitidos en televisoras de otros paises, hasta las escenografias son igualitas; digo, no se si para que les den permiso de usar el nombre les exigen hacer la copia al carbón de las producciones extranjeras; pero la originalidad y el talento definitivamente son cosas que en Televisa solo conocen como adornos para sus "estrellas"
Y para prueba ¡UN BARRIL DE BOTONES! En el colmo del descaro resulta que la televisora publicó un libro de fotografías tomadas por una "talentosisima" ¿artista? donde exhiben a las mascotas, perdón "hartistas" de la empresa; y ¿que creen? que ni a la fotografa, ni a los fotografiados, ni a los editores y por supuesto a nadie involucrado le importo que la mayoría de las fotos son otra "gran producción de televisa" es decir una vulgar, chafa y miserable copia del trabajo de otros, en este caso un fotografo, este sí talentoso, llamado Mark Seliger
Les dejo unas fotos tomadas de MI BLOG TAMAÑO CARTA: TELEVISA FUSILA… donde pueden perfectamente darse cuenta de lo que la "gran televisora" es en verdad: una farsa.
La nota circula en muchos blogs, pero la original es de Mi Blog Tamaño Carta del monero Hernandez quien dice: "Como no podía creer tal cinismo, busqué en todo el libro alguna referencia al trabajo de Seliger y no encontré nada. La que se atribuye todos los honores es una tal Gabriela Saavedra, original fotógrafa que debería demandar a Mark Seliger por plagio."
Pero eso si los empresarios se rasgan las vestiduras y se acaban el papel de baño cuando hablan de la pirateria que padecen sus "estrellas". Yo les digo a esos señores que se predica con el ejemplo y que en todo caso un cd de $10 de infima calidad es apenas el mejor medio para sus "artistas" de infima calidad.





27 de octubre de 2008
Andrés Gómez Emilsson
Por
Caedanto
Él es un ejemplo de rebeldía de la buena (aprendan jóvenes), de congruencia y de usar el seso para algo mas que pasar exámenes y cumplir tareas, este joven, uno de los ganadores del Premio Nacional de la Juventud en la ceremonia de premiación le gritó al Presidente Calderón: "espurio" por lo que fue detenido unas horas por elementos del estado mayor presidencial. Es noticia vieja, lo sé, sin embargo lo que hizo después considero es el acto que realmente lo define y lo convierte en un joven valioso para nuestro país; donó su premio "al Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM y a la Asociación Mexicana pro Colegios del Mundo Unidos... y (envió) una carta a Priscila Vera, presidenta del Instituto Mexicano de la Juventud, en la que expresó su convicción de que el IMJ hace una gran labor al reconocer a jóvenes."
Para muchos lo que "le hizo" al presidente fue un acto de inmadurez, un arrebato adolescente, para otros fue una verdadera falta de respeto, lo que yo veo es que el joven tiene mas conciencia social y pantalones que muchos de nuestros políticos, y por si fuera poco el donar su premio ganado a la buena a instituciones educativas y reconocer la labor de un instituto habla de mucha mas calidad moral de la que jamas podría aspirar ningún político. Eso señores es querer a México y no pedazos. (A que la Gordillo y sus Hummers no le llegan ni a la uña del dedo gordo)
Noticia vista en Chilanga Banda: Dona el premio y se va
Para muchos lo que "le hizo" al presidente fue un acto de inmadurez, un arrebato adolescente, para otros fue una verdadera falta de respeto, lo que yo veo es que el joven tiene mas conciencia social y pantalones que muchos de nuestros políticos, y por si fuera poco el donar su premio ganado a la buena a instituciones educativas y reconocer la labor de un instituto habla de mucha mas calidad moral de la que jamas podría aspirar ningún político. Eso señores es querer a México y no pedazos. (A que la Gordillo y sus Hummers no le llegan ni a la uña del dedo gordo)
Noticia vista en Chilanga Banda: Dona el premio y se va
Suscribirse a:
Entradas (Atom)